El fútbol regaló una de esas escenas que cruzan historias y tiempos en la victoria del Mallorca sobre el Real Madrid. Antes de que la pelota empezara a rodar en Son Moix, Martín Demichelis se acercó al banco visitante para saludar a Franco Mastantuono. Fue un gesto breve, pero cargado de significado: el entrenador fue quien lo hizo debutar en River Plate cuando apenas tenía 16 años. Esta vez, el destino los encontró en veredas opuestas.

Ya dentro del campo, el Mallorca construyó un triunfo tan trabajado como inesperado. El equipo local se puso en ventaja cerca del final del primer tiempo con un gol de Manu Morlanes, tras una asistencia del argentino Pablo Maffeo, y supo sostener la diferencia durante buena parte del encuentro. El Real Madrid, obligado por la necesidad de no perderle pisada al Barcelona, empujó hasta el final.

El cierre fue frenético. A los 88 minutos, Éder Militão marcó el empate que parecía definitivo para el conjunto “merengue”. Sin embargo, cuando todo indicaba que el reparto de puntos era inevitable, apareció Vedat Muriqi en tiempo de descuento para sellar el 2-1 y desatar la locura en Son Moix.

En ese contexto, Mastantuono ingresó a los 75 minutos con la intención de cambiar la historia para el Madrid, aunque no logró gravitar de manera decisiva. Del otro lado, Demichelis celebró una victoria clave: el Mallorca alcanzó los 31 puntos, salió de la zona de descenso y tomó aire en la recta final de la temporada.

Más allá del resultado, la imagen del saludo previo quedó como una de las postales del partido. Maestro y alumno, ahora rivales, unidos por una historia reciente que volvió a cruzarse en el momento menos esperado.